sábado, 10 de diciembre de 2011

Despacito, cuando tú dormías.
Ella te hablaba, te preguntaba, te protegía.

martes, 6 de diciembre de 2011

Joli.


-No me sentí nada identificada.
(Cara de: "¿me estás jodiendo?").
-¿Tenía qué?
-No mamá, no. No estuve casi cinco meses buscando oportunidades para ver la maldita película con vos sólo porque me parecía bonita, que es así por cierto, y porque disfrutaríamos de una entretenida hora y media juntos. Se sobreentiende.
-No sé qué querías que pasara, pero la verdad es que no me sentí nada identificada. Mi familia no es monoparental, yo ya sabía que eras homosexual, nunca te llevé en auto al liceo...
-Si te fijás en las diferencias, obvio que no verás nada en común.
(Deja la sala).



Yo sé que en realidad, miente. Miente como cada vez que no quiere admitir algo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Over You.

We all suffer lots of ugly experiences in our life. Events that should not happen, happen anyway. But the point is to, once you have lived several awfull things, start living pretty ones. So that they can replace the last ones and you can feel happy again.
Just that.

This is a song.

I don't wanna tell her 
No don't want to tell her 
I've been calling your name 
Each time it feels its in vain 
Maybe its over 
but over is not a word that you know.

sábado, 5 de noviembre de 2011

-Hay que hacerlo. Tenés que.
-No. No puedo.

domingo, 30 de octubre de 2011

Y florecerás en cada primavera.

Ya lo negué.
Ya te mandé a la reverenda mierda por pendeja idiota y egoísta.
Ya visité a la "genia del reloj que mira al sur".
Ya lloré y sentí un dolor inconmensurable, todo el tiempo.
Y, por fin, ya acepté todo y logré salir adelante y vivir con ello.

Y se añora más aquello que nunca se llegará a vivir, no lo que en cambio sí se vivió.

Felices 23 Yumi.

jueves, 29 de septiembre de 2011
















-Hola.
-Hola.
-¿Cómo estás?
-Bien, ¿y vos?
-Bien.

sábado, 10 de septiembre de 2011

I'm in the quicksand.


"Life fucks up all". Eso es algo que vengo escuchando desde hace mucho tiempo, pero siempre creí que eran cosas que decía gente al pedo y sin mucho sentido en su vida. Pero no, me equivoqué. Es cierto, la vida sí nos toma el pelo y nos fuckea a todos.
El asunto es que por fin conseguí algo que venía persiguiendo desde hace mucho, mucho tiempo,  a veces incansablemente, otras con el mínimo gasto de energía, pero que básicamente aspiraba a obtener de una forma u otra. Sin dar más vueltas, conseguí ese viaje a Europa por el que había dado millones de vueltas.
Por otro lado, otra cosa a la cual ansiaba mucho era poder establecer una relación con alguien. Y lo hice, lo hicimos, con nuestras peleas y reconciliaciones, con nuestros planes a futuro y para el fin de semana próximo. Logramos un relación, con nuestros altos y nuestros bajos, a veces pasándola genial, otras no tanto, pero lo hicimos. Y de esa forma logré, gracias obviamente a mi novio,  dejarme de joder, sentar cabeza, no romper más las bolas. Y ser feliz, sí, estar con Pablo hace que yo me sienta  y sea feliz.
Entonces, de pronto, cuando todo está más que bien, me llega una noticia como esta y la verdad es que lo único que siento es que hay alguien sentado, mirándome y riéndose de mí. Sé que es una de esas leyes naturales, esas que dicen que uno pasa vacío por mucho tiempo y que de pronto llega todo lo que esperaba de una. Bueno, acá es así. Y es una situación de porquería.
¿Y Pablo?, me preguntó una persona. ¿Y Pablo?, me preguntó otra. ¿Y Pablo?, por tercera vez me hacían la pregunta, esta vez una amiga. “No sé”, es todo lo que alcanzo a poder decir. Porque la verdad es que no sé qué más decir. No sé qué pasará, que ocurrirá, que se dará. Y tampoco quiero andar pensándolo ahora, ya que para mi partida, faltan como mínimo, seis meses.

And that's basically why I am in the quicksand.

lunes, 22 de agosto de 2011

Trabajo para filosofía de tercero de bachillerato. La Economía y los Recursos Naturales.


Immanuel Kant fue un filósofo alemán de la Ilustración. Es el primer y más importante representante del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal. En lo que respecta al ámbito gnoseológico, es la síntesis entre el racionalismo cartesiano y el empirismo inglés. Mientras que por otro lado, la Ética Kantiana, fue una ética universal, que pretendía abarcar a todos los seres humanos.

La ética de Kant (s. XVIII), es una ética racional y a priori. Esta carece que de contenido, nos dice qué debemos hacer. Lo importante es cómo debemos actuar frente a los demás, lo individual y subjetivo no importan. De aquí se desprende la pregunta central: “¿Qué debemos hacer?”, en la que encontraremos conceptos como el de máxima (pensamientos que guían mi conducta), imperativos categóricos (aquellos que mandan a hacer algo incondicionalmente) y justicia, entre otros.
“Debes (o no debes) hacer x”, esta es la estructura de los imperativos categóricos (llamados así ya que no dan lugar a dobles interpretaciones). La razón que guía estos mandatos es la propia humanidad del sujeto al que obligan, debemos o no debemos hacer algo porque es propio del sujeto hacerlo o no. Actuar por miedo al qué dirán o por no ser castigados supone “rebajar la humanidad” de nuestra persona y actuar de modo legal, mas no moral. El principal rasgo del imperativo categórico es la universalidad. Cuando un pensamiento nos lleva a una conducta que no es universal (por ejemplo robar), corregimos esa máxima para que tenga valor moral, o sea, para hacer lo correcto. La felicidad para Kant, viene si hacemos lo que debemos hacer o cumplimos con nuestro deber.
Encontramos entonces tres formulaciones de los imperativos categóricos:
1.                Universalidad. “Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”. Esto quiere decir, que sea aplicable a todos los seres humanos.
2.                Se refiere a los seres que son fines en sí mismos. “Obra de tal modo que trates la humanidad en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y no como un medio”. Sería en general, no usar a la gente como medio para fines que nos benefician.
3.                Legislación Universal en un Reino de los Fines. “Obra por máximas de un miembro legislador universal en un posible Reino de los Fines”. Es el imperativo que lleva la Ética de Kant a través del tiempo. Este imperativo nos dice que lo que hagamos en el presente tiene que tener consecuencias positivas en el futuro. La vigencia de la ley moral debe contemplar el futuro.
Estos tres imperativos son a conciencia, nadie obliga a que se cumplan. Si cumplimos con los tres, se puede decir que actuamos razonablemente, o sea, usando la razón actuamos bien.
El bien para Kant sería actuar con buena voluntad. Cuando actuamos de acuerdo al Bien Moral (actuar con autonomía o voluntad), llegamos a la felicidad.
Básicamente, lo que el filósofo hace, es apostar por la humanidad, por el ser humano, por el individuo. Él vivió en una época de revoluciones científicas, de descubrimientos que salvaban millones de vidas, de esperanza. El Siglo de las Luces, se caracterizó por ser antropocentrista, el hombre era el que importaba, el que facultaba leyes, tratados, normas, el que escribía códigos del ciudadano. Por ello para Kant, toda la responsabilidad de ejercer correctamente su poder, es pura y exclusivamente de él mismo.

En el video presentado, se plantea la disyuntiva entre la economía y los recursos naturales. Las consecuencias de la explotación desmedida de los recursos naturales, entre las que encontramos el despoblamiento y desmonte por cultivos, la proliferación de minas que ponen en peligro las reservas de agua. Se manejan las posturas de cuatro personas, entre ellos filósofos, intelectuales, estudiosos de la realidad de la Argentina que hablarán sobre los recursos naturales, cómo hacer para extraerlos de un modo sustentable y que nos permitan a todos vivir mejor. A su vez, se alega que las políticas regionales respecto al tema son extractivas, que merecerían mejor atención y una planificación más adecuada.
A su vez, se plantean problemas como el envejecido pensamiento acerca del tema, la gran escala de los emprendimientos que implican el avallasamiento de las economías y las poblaciones en las que estos se instalan. En lo que respecta a la minería a gran escala, se la trata de “una suerte de figura extrema ya que condensa en ella devastación institucional, al depender de un marco jurídico antiguo, es una expresión de saqueo de los recursos naturales y por supuesto del deterioro ambiental”. A su vez, en el caso argentino, se observa que la megaminería se encuentra en zonas de cultivos de cítricos o en zonas áridas o semiáridas, donde el mayor impacto es la amenaza de las escasas reservas de agua.
Por último, Sergio Tederovisky, de la Agencia Ambiental de La Plata, termina afirmando que bajo estos términos la economía no es sustentable. Que jamás se podrá llegar a ese equilibrio que algunos proclaman, ya que el pensamiento está mal. Lo que se estila a pensar es que la naturaleza es algo adónde el hombre va y saca, y extrae lo que necesita, y ese pensamiento no ha sido logrado modificar, por eso lo del desarrollo sostenible, que es el que “satisface las generaciones presentes y con proyección a las generaciones futuras”, es hermoso como concepto, pero es falaz.
En resumen, lo planteado por los pensadores en el programa de TN es que nos encontramos frente a una situación en la que se están viendo peligrados los recursos naturales, debido ya sea a las necesidades que avanzan o la economía que no puede valerse de otro método de extracción para mantener su sustentabilidad.

Frente a todos estos planteamientos, bajo la órbita de la ética kantiana, lo primero que se debería hacer es analizar las máximas aquí planteadas. Entre ellas encontramos: “explota los recursos naturales hasta agotarlos, sin importar las consecuencias”, “toma de la naturaleza lo que necesites, sin devolver nada a cambio” o “si el modelo de extracción de los recursos no es redituable para la economía, entonces debe de aplicarse uno que si lo sea, a pesar de los que consecuencias que pueda traer aparejado”, entre otros. Kant afirma que para poder llevar a cabo un máxima en la práctica, primero debemos de ponerla a prueba. Si esta es capaz de ser universalizada, o sea, que puede ser aplicada por todos los seres humanos, entonces está correcto utilizarla. Ahora bien, el problema aquí es que si el pensamiento que guía la conducta de la población mundial es el de agotar los recursos naturales, tomar de la naturaleza lo que se quiera o llevar a cabo actividades solo redituables económicamente pero con un gran impacto en el medio ambiente, entonces el camino a seguir es escabroso y no conduce a nada bueno. A simple vista no más, y sin requerirse mucho análisis, uno se da cuenta que estas máximas no pueden ser generalizadas, por lo que basándonos en un pensamiento kantiano, deben de ser descartadas por otras, como pueden ser: “explota los recursos naturales, teniendo en cuenta el impacto ambiental que pueda llegar a darse”, “toma de la naturaleza lo que necesites, retornándole algo equivalente” o “no solo te bases en las ganancias económicas, sino que también fíjate en la ganancia/pérdida ambiental”.
Yendo un paso más adelante, cuando nos referimos a la implementación de los imperativos categóricos, volvemos una vez más a la universalidad. Aquí encontramos que en ciertos casos, como el de la minería a cielo abierto, esta es una práctica que no debe de ser universalizada, ya que si todos los seres humanos la practican en todo el mundo, los niveles de contaminación serían altísimos y ciertas consecuencias irreversibles. Una solución muy clara sería la no implementación de este tipo de minería, siendo cambiado por otras formas menos contaminantes y agresivas, así como también una toma de conciencia a nivel jurídico para que se implementen medidas de control.
El ejemplo en el caso del segundo imperativo categórico, que se refiere al no uso de otros hombres como medios para nuestros fines, esto se plasma claramente en la “sojización” planteada por el Jorge Rolli, que habla de cómo el cultivo de la soja, algo muy positivo para personas pertenecientes a ciertos bloques progresistas, implica el movimiento humano de muchas personas del campo a la urbe, teniendo que abandonar su estilo de vida y siendo forzadas a acostumbrarse a otro, que no necesariamente tiene por qué gustarles. Aquí el ejemplo no puede ser más claro, con el fin de la producción de esta leguminosa para diversos usos, se están viendo afectadas poblaciones enteras, que quedan en el inmiscuidas en todo este asunto sin siquiera ser consultadas.
Y cuando nos referimos al tercer imperativo, llegamos a un resumen de todos los temas planteados anteriormente. Los métodos de explotación planteados, las prácticas desmedidas, la nula conciencia en lo que a políticas ambientales se respecta y el poco interés en las poblaciones afectadas, trae aparejado nada más y nada menos que un futuro poco favorable y un egoísmo por parte de los presentes frente a lo que los que vienen tendrán que enfrentar. En el tercer imperativo categórico Kant afirma que hay que obrar por máximas de un miembro legislador universal en un posible Reino de los Fines, que se traduciría en actuar responsablemente en el presente, para que no haya consecuencias que repercutan desfavorablemente en el futuro. Todas estas actividades que estamos realizando hoy en día son claramente sin tener en cuenta lo que pueda ocurrirles a los que vengan. Aquí es donde la más clara solución es el "desarrollo sustentable (plateado anteriormente como algo falaz e imposible de realizar), el cual satisface a las generaciones presentes y se proyecta a su vez en las generaciones futuras”.

A pesar de que algunas propuestas no sean vistas más que como meras utopías para algunos, el planteamiento es sencillo. Si no actuamos ahora, corrigiendo nuestras máximas y siendo más solidarios frente al legado que le estamos dejando a los demás, seremos nada más y nada menos que la peor generación existente en la historia de la humanidad. Y por más de que Kant haya apostado por el ser humano como ser racional, que es capaz de corregir sus errores por el simple hecho de tener conciencia de ello, creo que se ha demostrado que hay que hacer algún otro tipo de “click” como para tomar conciencia. Hay dos frases que me parecen muy pertinentes de traer a colación, la primera es que al fin y al cabo el ser humano solo reflexiona sobre lo que hace y sobre las consecuencias de ello una vez que se encuentra al borde del abismo y está a un paso de caer. Y la segunda es de la película “The Day After Tomorrow”, donde se plantea que por más caro que le cueste a la economía mundial la preservación de la naturaleza y la correcta explotación y utilización de los recursos naturales, tiene que actuarse ahora. Ya que sin agua, sin suelo fértil, sin flora y fauna, sin recursos naturales, en resumen, sin Tierra, tampoco habrá una economía.

Joaquín Pereira.

Megaminería a cielo abierto.

jueves, 11 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

Cinq mois.

Hace un tiempo se me acercó mi vieja mientras me lavaba los dientes y, con cara desalentada, me preguntó si a este lo conservaría. Como en realidad "este" dormía en mi cama, o al menos eso es lo que yo pensaba, le dije que no sabía, pero que tal vez sí porque era lindo y me caía bien. Bueno, hoy ya van a ser 5 meses de esa prefunta, y creo que no hacen faltas palabras para darle una respuesta.

Por cierto, no son cinco meses de novios, son cinco meses desde la primera vez que nos besamos (según algunos por iniciativa de él, según yo por la mía) y que bueno, no paramos de hacerlo (:

Te amo Pablin, for real ♥
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jueves, 21 de julio de 2011

The healing game.

Mirar para atrás. Dar vuelta la cabeza y observar los pasos dados, las relaciones tejidas, las perdidas, los caminos recorridos, ya sean largos, cortos o sinuosos, los callejones que te hicieron dar vuelta atrás y comenzar de nuevo, las rutas evitadas y los senderos andados una y otra vez en busca de algo que no siempre estuvo muy claro qué era.

Mirar para atrás. Fijarse en qué se hizo bien, en qué se pudo haber hecho mejor, en qué se hizo mal y en qué directamente no se hizo nada. Hacer una vista panorámica, y luego otra más detallada, y observar cómo hay ciertas cosas que nunca fueron concretadas. Querer revisarlo todo de nuevo con el objetivo de arrancar de nuevo y esta vez hacerlo mejor, o al menos bien. O tal vez no querer  hacer nada, y simplemente verlo todo por curiosidad, por el simple hecho de mirar.

Mirar para atrás. Ya por tercera vez, y en esta oportunidad quién lo hace ya es porque algo quiere obtener. Ya sea la satisfacción de comprobar que todo fue hecho como se debía, por la necesidad de saber qué se hizo mal y como se podría enmendar, o por el contrario con el fin de volver a la mente viejos recuerdos que te ayuden a apaciguar males del presente.

Mirar para atrás. Algunas personas son expertas en ello, otras lo hacen de tanto en tanto sin un objetivo fijo, y hay también un grupo que prefiere evitarlo, ya sea por el dolor que ello le causa o por la indiferencia que le genera.

Mirar para atrás. Hoy yo miro para atrás, miro un año en el pasado y veo a un adolescente que consideraba que nada malo pasaría, que otros incidentes de la misma índole ya habían ocurrido, y que este no era ajeno a los demás. Que era una estupidez, que mañana todo iba estar bien, que con una con una ducha todo se solucionaría. Miro a un joven ingenuo. Uno de esos que llevan el verso “every little thing, it’s gonna be alright” tatuado en la frente, y que no aceptan otra cosa por verdad. Miro a alguien que ni siquiera se preocupaba demasiado por la situación, ya que no exigía preocupación alguna, y tan es así que con la misma actitud con la que atendió aquella llamada, fue con la que la cortó. Y siguió estudiando para algún difícil parcial que lo atormentaría días después. Actitud con la que llamó a su mejor amiga para contarle la desagradable noticia, pero no con aires de sufrimiento, más bien con el pensamiento de que era un hecho solucionable, y que pasada esa noche, se solucionaría. Y pasó esa noche, y a la tarde siguiente, cuando otra vez la llamada internacional se realizó, todo estaba mejor. “Está mejorando”, me dijeron. Y así era en realidad, todas las pequeñas cosas parecían estar bien.

Mirar para atrás. Avanzar dos días y que tu mundo se desmorone a tus pies. Que la esperanza muera con otro llamado. Que el sufrimiento más grande jamás imaginado inunde tu ser, con la fuerza con la que una ola del Pacífico arrasa poblados enteros en cuestión de segundos. Así, tan así como lo escribo. Te hallabas otra vez estudiando, esta vez el día del parcial de filosofía había llegado y en cuestión de horas te enfrentarías a la hoja en blanco que deberías de llenar con cuantos conocimientos habías podido aprehender en las clases anteriores. Y por supuesto dejaste tus libros y cuadernos al costado de la cama, te acostaste y no hiciste más que llorar. Derramaste las lágrimas más reales que jamás te hubieras imaginado, esas que nacen en los más profundo de tu ser y que vienen cargadas de los más dolorosos sentimientos.

Mirar para atrás. Y ver cómo pasó un año entero, de Julio a Julio, de 21 a 21. Ver, o más bien sentir cómo se apagó una luz en tu vida, en la de tu familia, en la de una madre, en la de una abuela, en la de una amiga. Ver como ese foco indispensable en el sendero que tú transitas día a día se extinguió, dejando parte del camino a oscuras, sin posibilidad de ver nada, de sentir nada. Ver como las andanzas de tu vida se vieron de pronto interrumpidas por un bache imposible de rellenar, imposible de tapar, imposible de pasar sin mojarte los pies. Pero a su vez ver cómo te rodeaste de personas muy cálidas, muy afectuosas, muy amables, y tan indispensables como aquella que perdiste, que te ayudaron a surcar ese pozo en la calle. Individuos a los que les debes mucho, a algunos más, a algunos menos, pero sin los cuales todo hubiera sido casi que imposible de hacer.

Mirar para atrás. Extrañar, añorar, desear, sufrir, llorar, quedarte sin palabras, sonreír como ella hubiera querido.

Mirar para atrás. Detener la mirada, expresar una mueca que tal solo tú entenderías, volver a girar la cabeza, mirar para adelante y seguir. 

Mirar para atrás. Saber que cualquiera fuese la razón, ahora está en paz.

martes, 19 de julio de 2011

J'ai tué ma mère.

 A veces llega un momento, ya sea una ruidosa tarde en un parque, una mañana soleada al regreso de un boliche, o una noche lluviosa después de ver una película en tu habitación, en el que te das cuenta de algo.

A veces esa revelación no es más que una falsa epifanía y todos los grandes pensamientos que maravillosamente llegaron a tu mente no son más que ideas sin sentido, sin principio ni fin, que te conducen a delirar y a pensar en utopías, en tierras lejanas que solo gracias a tu imaginación eres capaz de explorar y que en cuanto llega la hora de darse cuenta de que tan solo estabas soñando despierto y que todo no era más que una fantasía, terminas hundiéndote muy profundamente, en un océano oscuro y solitario.
Pero a veces, esa lamparita que sorprendentemente se encendió e iluminó cada rincón de tu cabeza, existe, es real. Y te impulsa, te impulsa a querer actuar, a querer hacer cosas, a querer realizarlas, a querer obrar, trabajar, crear, realizar, construir, efectuar y cuantos verbos más que indiquen llevar a cabo una acción se te ocurran. Te encuentras en un punto en el que te das cuenta que el cambio tiene que ser ya. La espera terminó, y por más que te parezca que puedes quedarte un minutito más en la cama antes de levantarte, no es así. Ya que si no saltas de la cama en el preciso instante en el que suena el despertador, estás frito.

Y es impresionante como ver una película que te recomendó tu novio te toca. Y por más de que al final diga: “Toute ressemblance avec des évènements réels ou des personnes vivantes ou décédées ne peut être que fortuit” (la versión en francés del texto que aparece al principio de la comedia que avisa que todos los hechos y/o personajes siguientes son ficticios, y que cualquier relación con la realidad es pura coincidencia), tú te sientes identificado. Mucho. Reitero, es impresionante como la trama de tu vida, de tus relaciones humanas, se vea tan íntimamente plasmada en la trama de un filme. El uso de palabras extravagantes, subir el tono en discusiones constantes y sin sentido, el amor por escribir, la homosexualidad, la capacidad de no entenderte ni un poco con ella, imaginarte que agarras la vajilla y la arrojas por los aires con el objetivo de que impacte en el ventanal, pero no hacerlo, que hoy te diga que sí, y que luego se olvide por completo de la conversación, que todo quede en un “veremos”, y que nunca se vea, odiarla con toda tu alma, decirle que la quieres, pero aun así odiarla. Y como estas un millón de cuestiones más que ocurren en la cotidianeidad de una relación madre-hijo cualquiera, pero que en este caso es impresionante, digo por tercera vez ya, la similitud.

“La quiero, pero no es el amor de un hijo. Es extraño. Si alguien le hiciera daño mataría a esa persona. Pero a la vez conozco a cientos de personas a las que quiero más que a mi madre. Es bastante paradójico. Eres incapaz de querer a tu madre, pero no eres capaz de no quererla”.

Creo que no hay mejores palabras para describir lo que me pasa, lo que siento en realidad. Ese continuo intento por salvar la relación, y esas continuas frustraciones que ocurren cada vez. Y quisiera poder hacer algo, pero ya no puedo. Ya todo escapa de mis manos, y a pesar de cuanto quiera, de cuanto haga, there’s no turning back. Ya que, como me introdujo el término un amigo de mi padre hoy a la tarde, yo ya maté a mi madre.


Porque son las 2:23 de la mañana. Porque escucho “Back to December”. Porque no puedo dormirme. Porque hace frío. Porque afuera ya no llueve. Porque mañana tendré que estudiar. Porque apagué la computadora. Porque me fui al living a tomar agua al lado de la estufa. Porque volví, prendí la pc y escuché dos canciones. Porque la extraño más que nunca. Porque acabo de ver una película que me dejó pensativo. Porque trataré de dormir. Porque trataré de soñar.

miércoles, 13 de julio de 2011

Te ibas.

Te rodea, te sigue.

Está ahí, pendiente.

 A veces avisa y la visita está más programada que la cita con aquel especialista de la salud con el que tienes veintiocho días de espera hasta la consulta. Otras veces llega casi en la hora, como ese tío que nunca sabes si irá o no al asado del domingo y llega a las dos de la tarde, cuando ya está todo el mundo por sentarse  a la mesa, con una botella de vino y postre.  Y a veces también, perdón, mejor dicho la gran mayoría de las veces llega, no pide permiso, pasa, y se instala. Estabas viendo una serie de adolescentes ingleses en la madrugada de un martes, oíste tal canción, y cae. Volvías del interior en el ómnibus y también, suena aquella de los fuegos artificiales y vaya a saber uno que tan rebuscados tienes tus pensamientos que también se te presenta. Ves una película, aparece, vas al liceo, aparece, ves las nubes, aparece, sales a comprarte ropa, te tomas el ómnibus al liceo, escuchas tal o cual canción, piensas en nada, aparece, aparece, aparece y aparece. Es como que no quiere caer en el olvido, no. Pero de lo que no se da cuenta es que nunca jamás lo hará. Estará tan presente como el primer día, como el segundo, como aquella vez al mes, y como ahora, que ya va a ser un año. No es tan fácil, no. Al menos no para mí. Aún no he adquirido la capacidad de borrar mis memorias, de olvidar un pensamiento, o al menos de obviarlo cuando se materializa en mi mente, y no creo que quiera hacerlo.

Es lindo recordar, en cierta medida. Mientras que uno pueda seguir para adelante, ¿por qué no tener en cuenta lo pasado? Es más, es hasta necesario acordarse de lo acontecido, ya que eso es lo único que mantiene viva a la memoria.

Así que llegó, y otra vez no aviso que iba a venir. Pero para esta vez yo ya estoy preparado, como cuando uno llega a casa de su abuela al mediodía sin avisar y te está esperando con una milanesa recién hecha, como si supiera que ibas.

Me atrapó la noche, me atrapó sensible, melancólico, nostálgico, y no pude más que escribir esto. Ya que como dije antes, ya va a ser un año. Y un año no es poco, por el contrario, un año es mucho más de lo que generalmente se percibe. 

viernes, 8 de julio de 2011

L'orange.

Acabo de volver de Carmelo, de mis vacaciones de Julio. Fueron cuatro sencillos días en casa de mi suegra, con una ocasional ida a la playa a tomar grappamiel y arrojar deseos al mar, los cuales disfruté muchísimo y me hicieron muy bien.
Por primera vez pasé durante más de 72 horas de corrido con mi novio, siendo la primer persona en ver al levantarme en la mañana, teniéndolo a mi alrededor durante todo el largo del día y también siendo al último al que le deseaba dulces sueños.
Fue una experiencia interesante, ¿por qué no didáctica?, en la que me di cuenta que uno puede volverse adictivo irse a dormir con alguien todas las noches. Pero que también no estoy acostumbrado a estar con la misma persona todo el día, todo el tiempo y que puede ser algo muy irritante para ambos.
En fin, ya será tanto tiempo juntos que lo raro será  no irnos a la cama juntos.
Por ahora soy feliz con él, y me gusta como está todo, a pesar de que como en cualquier pareja, ocurren series de eventos desafortunados.
"I'm very friendly but I also have my bad times".

sábado, 2 de julio de 2011

Blumen.


Heute könnte der Tag sein! Die Sonne scheint, die Vögel singen, Schmetterlinge fliegen, und du bist hier bei mir, in meinem Herzen.

jueves, 23 de junio de 2011

¿Querés saber lo que es complicado?

Estás hablando con un adoloscente de 17 años, gay, declarado, que va al liceo todos los días y que es molestado, descansado y a veces hasta agredido verbalmente. 
Que se tiene que fumar una clase llena de niños que solo hacen chistes machistas y que no se dan cuenta de que realmente tienen un compañero de clase que hace todo lo que nombran y dicen como si fuera algo horrible y más, y que a veces se cansa de que consideren que un pete, ser "puto" o el sexo entre chicos como algo malo o denigrante. 
Que ya no tiene ganas de que cuando su novio lo va a buscar al liceo, tenga que bancarse los chiflidos y miradas de los demás.
Eso es complicado, por no seguir.

sábado, 18 de junio de 2011

¿Por qué te amo?


Porque en ti encontré la persona con la quiero estar. Cumplís con los requisitos básicos que me autoimpongo antes de nada.
 Me das bola, atención, me malcrías, y todo eso, pero sabés moderarte, y no pasarte para el lado de los pesados.
 Sos lindo, sí gente, la belleza física importa, mucho. Y además de estar re dable, sos lindo por dentro.
 Sos culto, inteligente, puedo entablar una conversación con vos sin que te tranques o me mires con cara de no entender lo que digo.
 Y además de muchas otras cualidades, me siento seguro contigo, me siento tranquilo. Es como que en un abrazo tuyo encuentro tanta pero tanta dulzura y sostén a la vez, que me pasaría el resto de mi vida abrazado a vos.
 Sos la persona con la que encuentro correspondidos mis sentimientos, y eso es más importante que cualquier otra cosa. Ya que si estás con alguien, y esa persona no te trata como vos a ella, no da seguir.
 Tal vez sea que hasta ahora vengo de malas situaciones en malas situaciones, y como en vos encuentro estabilidad y confianza, ya tiro todas las cartas sobre la mesa y me la juego a que vos sos la persona a la que amo, a que vos sos el mejor, el más lindo, con el que más quiero estar. Repito, tal vez esto sea porque comparando con el resto, vos sos Dios.
 Pero me la juego y me atrevo a decir que no es así. Que lo que hay acá, lo que tenemos en común sí es amor, sí lo es. Ya que al menos yo siento que estando con vos, no necesito a nadie más. Es eso, tu presencia me da y me sobra.
Y bueno, ahora es cuando vendría el chiste que la cague toda, pero no, esta no. Te regalo la seriedad de principio a fin. Así que sí, te amo, ya que me siento seguro, protegido, correspondido por vos, satisfecho. Te amo, entendiendo al amor como eso que sientes cuando logras comprender al otro, a tal punto, que con solo verle la mirada, sabés lo que pasa allí dentro.
En fin, te amo. 

lunes, 6 de junio de 2011

Estoy enamorado, creo que eso lo resume todo

domingo, 5 de junio de 2011

Naive.

Es frustrante ver como todo lo que construyes se desmorona. Te siente solo, te sientes abandonado, echado a la suerte de algún astro que se te cruce. Estás nervioso, estás histérico, estás tan tembloroso que no puedes ni atinar a escribir una palabra de más de dos sílabas bien, y tienes que apretar "backspace" tantas veces que hasta te viene el tic de extender tu meñique derecho. Creías que todo se podía, que nada iba a cambiar, que estaría todo igual por mucho tiempo, más del que te animaras a contar, navidad allá, año nuevo acá. Y de pronto, un sms te altera la psiquis, y empiezas a ver fantasmas por todas partes. ¡Oh!, los fantasmas, volvieron, y creo que para ir quedándose de a poquito, uno a uno. Ahí viene uno, dice que tengo que quedarme con el nudo en la garganta durante todo el día, jodiéndome y esperando lo peor. En fin, tal vez esta es solo la primera de muchas entradas desanimadoras, o tal vez tan solo soy un polotudo que se hace la cabeza por un mensaje de texto. En cualquiera de los dos casos, algo tendría que hacer, y ese algo creo que comienza con afeitarme y bañarme. Ah, y viviendo la magia mientras dure, ya que cuando comience a escasear, ahí es cuando se arma la gorda.

jueves, 21 de abril de 2011

Nio månader.

Hola, vacío. Tanto tiempo. Creo que ya me había acostumbrado a no volverte a ver la cara nunca más, a que ya todo estaba bien y que en realidad tu estadía en mí pecho había caducado. Pero no es así, mierda que no es así. Ayer regresaste, y fue casí tan dolorosamente como aquella vez hace ya nueve meses. Es que sí, el tiempo vuela desde tu partida y sin darme cuenta ya tres cuartos de año fueron vividos sin tu presencia. Es tanto el tiempo que hoy, precisamente hoy, nació una vida concebida el mismo día que la tuya llegaba a su fin. Una se marcha y otra llega, es así, y lamentablemente (o tal vez por suerte) nada en nuestra insignificante existencia humana podemos hacer para cambiarlo.

"Flaco, no quiero joderte, pero, tu hermana era una luz". Sí que lo eras. Brillabas e iluminabas a tu paso el salón al que entraras, aún en tus peores momentos, aún cuando creías, equívocamente, que la vida no te sonría, que tus viejos no te prestaban atención, que no le importabas a nadie. Pero, ¿sabés qué? Sí le importabas a alguien, a mucha gente en realidad, ya que si no fuera así, hoy no habría un adolescente escribiendo acerca del fuckin' dolor que le produce pensar en vos a pesar del tiempo que ya pasó. Adolescente que tuvo la suerte de poder viajar a Buenos Aires y que pudo, al fin, aclarar una parte de tu vida de la cual no sabía nada. Y creo que eso es precisamente lo que me permitió volver a llorar, y a llorar como un bebe al que le quitan su chupete, y llorar y llorar y alivianar un peso que llevaba encima y que era tan tortuoso que ya ni sabía cuándo se iba a ir. Y me siento mejor, de hecho, gracias a personas como mi novio (con el cual habrían sido excelentes amigos), que me da su hombro y no le importa ni que escuche como cuatro o cinco canciones que solo me hacen llorar más y más y ni que le moje el suéter. 
Pero la cuestión es esa, nueve fucking meses, y solo pienso en cuan disitinto habría sido todo.

martes, 19 de abril de 2011

Frenillos.

Mi madre me dijo una vez que si no sabés nada acerca de las relaciones humanas, que si no sabés como tratar bien a una persona o que si no sabés como aproximártele a otra, la inteligencia, saber la raíz cúbica de π o saber qué es la trigonometría, no sirven de nada. Al principio la ignoré, le dije que no me rompiera las pelotas y di un portazo. Hoy sé que estaba en lo cierto, muy en lo cierto.

domingo, 17 de abril de 2011

Intromisión.

Te quiero mucho, pero MUCHO Joaquín. Como verás no digo mucho lo que realmente siento, no porque no lo sienta sino porque toda mi vida en mi casa se me/nos enseñó que cuando una persona se dejaba guiar por sus sentimientos, ella misma (u otras personas) iba a salir lastimada, al menos ese es el ejemplo que nos dieron mi madre y padre; pero posta quiero que sepas que cuando te digo que te quiero, lo digo realmente ya que para mí supone un esfuerzo terrible poder decirle eso a otra persona, soy MUY cerrado en cuanto a expresar mis sentimientos cuando éstos son "positivos", ya que para mí expresar mis momentos de histeria u odio (como tal vez habrás visto) es algo totalmente normal.
Y bueno no sé, soy re chota haciendo este tipo de cosas (?) xD "There are many things that I would like to say to you but I don't know how", pero creo que lo que te quería decir lo dije, lo demás comenzaré a comunicártelo en persona o a través de acciones :)
Love, Pablo. 


miércoles, 30 de marzo de 2011

BF♥.

The dog days are over, I know, but you don't have why to run fast, you can simply walk, walk by my side (the left one, of course). Be free to show who you are, and don't be afraid, I will always take it with a hussy smile on my face, some blush on the cheeks and that naughty expression in my eyes you love.
La maravilla de tener a alguien que no apareció con el mero fin de quitarse las ganas de hacer algo o con el objetivo de rellenar un espacio vacío, es que todo lo que haces, lo haces improvisadamente y mostrándote tal cual eres. Una llamada telefónica, un "barsucho de la esquina", una mirada, un cielo estrellado, todas cosas no planeadas, pero geniales. Porque al fin y la cabo, si se quiere, se puede. Y queremos, así que podemos.

sábado, 19 de marzo de 2011

La única excepción.

Cuando ya crees que todo está terminado, que todo por lo que creías se acabó, aparece la luz. Y te sientes bien, muy bien. Eres feliz.
Y ya están por pasar ocho meses.
Te tomas un taxi, ves cómo las fichas pasan desde las 42 a las 57 parado en una esquina, y luego, de la nada te estás besando con esa persona con la que ni se te ocurría que terminarías estando. Y vuelves a ser o al menos sentirte feliz. Y tu viejo le manda un saludo. Y son las 4 a.m. y estás escribiendo desde la laptop de un amigo en la otra punta del país, y te dices a ti mismo: "¿Qué carajos hago aquí?". La respuesta es sencilla: "Eres feliz (y pospones el inicio de clases)".
Y todo se vuelve alegre, y a pesar de escribir cual notas en una agenda, sabes que la intención es lo que vale.
Y la felicidad se presenta, con nombre y apellido.



jueves, 3 de marzo de 2011

Bailabamos.

Porque los amigos de verdad, son los que se tienen en el speed dialing (capacidad: 8 caritas). 

Y como la noche dio para más, simplemente continuamos. Lo que comenzó bajo un cielo estrellado, concluyó al rayo del sol. La música copada, la alegría presente y los idiotas afuera. Todo fue magia, todo fue mágico, y los fuegos artificiales estallaron en el cielo nocturno.

sábado, 5 de febrero de 2011

Gorda Pelotuda. [Capítulo 2]








De camino a la oficina.

De camino a la parada del colectivo te cruzaste con una llamativa moneda brillante tirada al costado de la vereda, y debido a ese apetito voraz e insaciable que te caracteriza te agachaste a levantarla. "¿Con qué necesidad?", fue lo que un coro de querubines que sobrevolaba la zona exclamó al ver como la corta falda se iba remangando lentamente hasta quedar arrollada como la piel de un Chow Chow, dejando al descubierto una atrevida y "picante" tanga atigrada. Fue tan pero tan grande el espanto con el que quedaron los pobres angelitos que uno terminó impactándose contra la copa de un árbol cercano.
Mas el sobresalto general de la calle superó ampliamente al susto de los pequeños voladores, ya que al ver ese embutido blanco saliendo presurosamente de entre aquellas piernas un niño que se dirigía al colegio en su bicicleta terminó en el suelo con una paleta quebrada, una viejecita que iba camino a la feria se dio la vuelta y volvió rápidamente a su casa rezando dos Padres Nuestros y un Ave María, y hasta un auto desvió su trayecto dándose de lleno contra una columna, debido a que el conductor quedó atónito ante tal espectáculo.
¿Y la mujer? Ya con su moneda en la cartera, su vestido indiscretamente acomodado con un tirón de cada lado y un sacudón de cadera simultáneo (más la infaltable subida de senos y bretel), y sin haberse percatado en lo más mínimo de lo que ocurría a su alrededor, dio un paso al frente, luego otro, y así sucesivamente hasta llegar a la parada. Una vez allí se acercó a la ventanilla del kiosco que se ubicaba al lado, se compró un refresco "light", cuando todos sabemos que no le sirve de nada, una medialuna de jamón y queso, a pesar del desayuno, tremendo desayuno, que se acababa de mandar, y un paquete de chicles sin azúcar, para los dientes, y se paró a comer su primer "bocadillo" matinal hasta que llegó el ómnibus. Todos la miraron de reojo mientras se subía al gran vehículo y luego de pagar el importe del boleto se fue a sentar. Ahí las miradas se incrementaron ya que la mujer pretendía sentarse y no había dos asientos vacíos juntos, por ende un pequeño niño se vio afectado al ver ese enorme trasero dirigirse encima suyo y no poder hacer nada al respecto, terminando cuasi aplastado y sin aire en sus pulmones, por lo que expresar algo en un grito le fue imposible. Para su suerte, la parada siguiente era la suya así que saltó de una forma indescriptible y pudo escapar de aquel asiento maldito. Ahora sí, ¡los dos asientos eran suyos! Siete minutos más de viaje y la travesía llegó a su fin. Se paró, pidió infinitos "permisos" y "disculpas" y al fin se bajó. Un ómnibus entero lo agradeció.
Para su suerte, la oficina pública en la gastaba sus horas útiles se encontraba a media cuadra. Caminó con paso relajado hasta ahí, abrió la puerta de personal y entró.
Fin del capítulo dos, ya se vendrá en tres :D

jueves, 3 de febrero de 2011

Yo no se por qué.



































Un día te despertaste y dijiste: ¿dónde quedaron los juegos de cuando éramos niños? Y ahí lo notaste, ya no estaban. Te calzaste las pantuflas y empezaste a recorrer espantado tu habitación de un rincón a otro, sin hallar nada. Primero buscaste abajo de la cama, seguiste por arriba del ropero y llegaste hasta el fondo de la repisa pero, nada. Allí no había nada. Un poco más tranquilo, pero todavía asustado decidiste pellizcarte para ver si todo eso era o no un sueño, dolió, así que estabas despierto. Fuiste al baño, en un intento desesperado por descubrir si los juegos se escondían detrás de la cortina de la ducha, pero no, la corriste y no había nada.
Fuiste al patio del fondo, y te diste cuenta de que las hamacas de madera que te había hecho tu tío para tu sexto cumpleaños no estaban más y en su lugar había un montón de hojas y ramitas resultantes de la poda de los pinos. Con tu mano derecha restregaste tus ojos para comprobar si lo que veías era cierto y así era, allí no había más que un cansado perro durmiendo, pasto, una parrilla sucia de hollín y un pequeño cobertizo con la puerta algo arruinada por la humedad, lo que te dejó desolado. ¿Tan rápido había corrido el tiempo? ¿Hacía tanto que habías descartado ese precioso tobogán por el descodificador digital? Las preguntas eran obviamente retóricas.
Entraste, te serviste un café y cuando tu hermanita bajó de su habitación al comedor la saludaste con un beso y un largo y apretado abrazo que le dejó los bracitos doloridos, cosa que impresionó un poco a tu madre. Se sentaron a la mesa y le preguntaste si se acordaba de sus juegos de niña, de los libros de cuentos, de las "aventuras en el cantero del medio", y te contó acerca de una mujer. Una mente brillante, una verdadera maestra del entretenimiento infantil. Luego de contarte acerca de como mataba las aburridas tardes de siesta con sus canciones, tanto tú como tu hermanita se miraron con cara sorprendida. ¿Pero cómo es posible? Estás hablando de la misma autora del pequeño librito acerca de la "Jirafa no sé qué" que tanto te gustaba de pequeño y de la canción que hasta el cansancio escuchaba tu hermanita en formato mp3. A lo que tu madre con mirada comprensiva te dijo: "Sí hijo mío, esa mujer ya ha alimentado la imaginación y ha divertido a más generaciones que cualquier otra. Le ha dado rienda suelta a su creatividad y ha demostrado que, con un par de prosas o unos minutos de música, la infancia puede ser algo mucho más hermoso y alegre". Las palabras quedaron colgando en el aire, como la lampara que iluminaba las cenas y tú simplemente sonreíste, le diste un sorbo a tu café y te fuiste a cambiar para ir al liceo. Es que sí, ya estás en tu último año, y vuelves a pensar "como vuela el tiempo", pensando como si fuera ayer cuando descalzo saltabas y bailabas en la mesita ratona del living (la cual hoy en día con solo sentártele encima se quebraría) con un calzón en la cabeza y una media en cada brazo durante horas, sin que nada te importara y con la idea de que todo era fantástico e impecable y que ese momento duraría para siempre. 






Esto va dedicado a la maravillosa María Elena Walsh que desde La mona Jacinta en 1960, pasando por Una jirafa filarmónica en el 96 hasta el clásico que luego llegó la gran pantalla en 1999, Manuelita, ¿dónde vas?, supo maravillar a generaciones de una misma familia con una magia y una sana diversión inigualables por ningún otro jamás. A la madre que todavía ríe, al adolescente que pone cara de serio pero que por dentro esboza una pícara sonrisa y a la niña, la inocente niña, que sabe que todavía faltan muchas travesuras por cometer y que muchas naranjas aún quedan por pasear de la sala al comedor.


Muchas gracias, de corazón, ya que iluminaste a este iluso y tontuelo pequeñín con tus rimas y oraciones de una manera que nunca nadie más logró durante su infancia. Ya que cada vez que pienso en alguna de tus composiciones me viene a los ojos ese brillito especial que me recuerda un tiempo pasado que tantas sonrisas me dio. Sé que esto es poco, pero es mi humilde agradecimiento. Simplemente gracias por todo lo que me brindaste. Hasta siempre soñadora.








María Elena Walsh, 1 de febrero de 1930 - 10 de enero de 2011. 

"Manuelita la tortuga" (1962):


Manuelita vivía en Pehuajó




pero un día se marchó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.


Manuelita una vez se enamoró
 de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

domingo, 30 de enero de 2011

Ah, listo.

¿Qué onda? ¿Somos TODOS amigos ahora? 

Un día no sos NADIE y al siguiente andas posteando esto y aquello por aquí, por acá y por acullá. Mandando mensajes, haciendo llamadas, ¿saliendo a bailar? No entiendo, la verdad que no entiendo un carajo qué es lo que ocurre. Y encima, como si fuera poco, abres tu boca y con ello dices un montón de líneas, frases y oraciones subordinadas que me afectan a mi. Cosa que no me parece para nada bien. Las cosas hay que hacerlas bien, y que hayas aparecido de la noche a la mañana no quiere decir que ya puedas andar por ahí haciendo lo que quieras, actuando como quieras y jugando a ser grande y tenerlas todas claras.
¿Quién te crees? Para mí, eres solo un pequeño pez de arroyo jugando en el océano, y debo de advertirte por tu propio bien, que en el gran mar hay peces mucho más grandes y tiburones, feroces tiburones de esos que poseen tres series de dientes cada uno más afilado que el anterior. 
Mira que aquí las cosas se aprenden a los tumbos, y uno se da muchos pero muchos porrazos. Y duelen, oh sí que duelen.
La actitud no es ir por la vida hablándote con esta y con aquella, imponiendo opiniones y jugando sucio. No, si hay algo que no toleraré es el juego sucio. Podré ser egoísta, narcisista, antipático y hasta idiota, pero que cumplo reglas y códigos más viejos que yo, los cumplo. El doble discurso me parece patético. Un día soy una persona importantísima en tu vida, a la que le debes mucho, a la que le agradeces más aún y a la semana ¿"te chupo"? La verdad es que no te entiendo. Es cierto que al separar nuestros caminos podía pasar que nos volviéramos a encontrar y no en el mejor de los cruces, pero eso no quiere decir que te tuvieras que interponer en el camino de nadie. Yo llegué primero y por lo tanto reclamo lo que es mío. Tarde piaste querido.
Así que ya sabes, aquí las cosas son sencillas. Tú te ubicas en tu lugar, y todo sigue su curso normalmente. Y por favor, no te entrometas en lo que no te incumbe, no vengas si no te llaman y no trates de hacerte el vivo que después de todo cuando tú comprabas las naranjas y los duraznos yo ya me había tomado el licuado.


Pendejo.




Gorda Pelotuda.

Mañana en casa.


¡Oye! ¡Hey! ¡Gorda! Despierta. Te espera un largo día.
Hoy vas a tener que mirarte al espejo y decirte: ¡Qué cara' están las papas, che! Te vas a bañar, y mientras lo hagas, recorrerás toda la extensión de tu cuerpo con tus regordetes dedos, notando lo mucho que te cuesta llegar al extremo de ciertas extremidades y como hay partes de tu enorme cuerpo que se agrandan con el paso de los días, pero que mintiéndote descaradamente a ti misma, las sientes y te dices: me hinché.
Del ropero eliges aquel vestido ancho, de lineas verticales que tanto te gusta y que tanto usas para, como ya todos saben, disimular la contundente pelota que cargas a todas las partes.
Tomas tu bolso y saltas (bah, más bien caminas) a la siguiente habitación. La sartén cruje, la taza ya está cargada de café, los huevos van tomando color gracias a la innecesaria cantidad de manteca que les has puesto, y tú te arrimas contenta a la mesada de la cocina para manducarte toda esa enormidad de comida que devoras vorazmente en un abrir y cerrar de ojo. Tu estómago cruje un poquito, haces un corta parada en el baño, y te pones el saco negro que te regalaron para navidad.
Abres la puerta, y te vas a la parada del colectivo.
Otro capítulo comienza, éste de cierra.