lunes, 30 de junio de 2014

Ilu.

Te conocí una agradable noche de octubre, entre copas y risas, rodeados de afectos, de arte, de belleza. Tu mirada cayó sobre la mía e instantáneamente me sentí abrazado. Tus dulces ojos me envolvieron y elevaron mi espíritu a un lugar cálido y lleno de amor. Si alguna vez me había sentido igual no lo recordaba, mas nunca olvidaré cómo me sentí en ese momento. Tú dijiste algo, yo enmudecí, contesté alguna incoherencia, sonreíste. Tu sonrisa le devolvió a mi lastimado corazón la fuerza para llenar mi cuerpo de felicidad. Sonreí.
Otra noche, esta vez otoñal, nos volvió a encontrar sonriendo y otra vez me miraste fijamente y otra vez mis piernas temblaron, mi garganta se anudó y volví a sentir aquel cosquilleo de la noche del primer encuentro. La misma mirada, la misma expresión, las mismas ganas de tomarte en mis brazos y que nos fundiésemos en un beso.
La tercera vez nos besamos. Y fuimos uno. Y el tiempo discurrió tan lento, tan lleno de caricias. Tus brazos me acurrucaron y abrigaron. Tú sonreíste una vez más, yo soñé plácidamente.


viernes, 28 de febrero de 2014

Semblanza.

20 años.

El aroma a madreselva en el aire, la sombra de incontables pinos, anacahuitas, eucaliptos, acacias y demás árboles que adornan tus calles de tierra. Las luciérnagas, los benteveos, las chicharras dándole cuerda en verano, las ranitas lloronas en invierno. El jardín de pasto, tanto el del frente como el del fondo, la piscina, la playa. El polvo cubriéndolo todo, la lluvia que viene y lo lava todo. Tus amaneceres y atardeceres, el sol y la luna, la bóveda estrellada. El 7E7R. Las tres calles asfaltadas. El alumbrado público que no alumbra, o alumbra de a ratos. Pasar una tormenta bajo techo, disfrutando cómo el sonido de la lluvia se cuela entre las ramas y los tejados, para luego sufrirla si hay que salir. Ir a Montevideo. La rambla que no es rambla. La pizzería del Lago, electrónica y reggae. Los cambios, porque si algo ha cambiado en los últimos 20 años es la Ciudad de la Costa, y cambió pila. 
El sentido de pertenencia, porque, mal o bien, uno termina queriendo el lugar donde (casi) nació, creció, tuvo su primer amor, empezó su primer día de liceo, se peleó con su hermano, jugó a la escondida, al football, rió, lloró, saltó, corrió, cogió. Ese lugar que extrañamos cuando nos alejamos y que luego nos hace sentir muy bien apenas volvemos. Ese lugar que llamamos hogar. El sentimiento de pertenencia. Ese lugar al cual nos referimos como "yo soy de...", con el pecho hinchado de orgullo por ser de donde somos.
Qué lindo es tener un lugarcito así en el mundo, y poder llevarlo en el corazón sin importar el destino.
Por siempre Shangrillá.



martes, 25 de febrero de 2014

Desesperación.

Tu corazón es un relajo, y no lo admitirías. 
Un tardío despertar, seguido del llanto más largo que has dado en mucho tiempo, ¿qué te sucede?, ¿qué ha suscitado todo esto? 
Y cuando menos te los esperas, te toma por la espalda, y te abraza. Pero no es un abrazo cálido, no, es el frío apretón de la memoria, que a veces ayuda, cura, ordena, mas otra tantas hace la de tapa. Toma todo lo que más te hace sufrir, lo hace una bola, y lo mete en el fondo de un obscuro y poco visitado pozo. De momento, todo esto te hace sentir muy bien, pero de tanto en tanto, todo sale. Son constantes las ganas de ver la luz, pero por lo general lo controlas. 
Hoy no, hoy salió con un raudal inconmensurable que te arrastró al vacío. O más bien el vacío se arrastró hasta ti. Vino, se instaló, volvió. La presión en el pecho, el latido entrecortado, el dolor. Duele, mucho. Duele como hace rato no duele. 
¿Por qué?, ¿qué está pasando ¿Estaré precipitándome a conclusiones demasiado tempranas si creo que en realidad todo eso que ahora está aflorando siempre ha estado en el mismo lugar y es lo causante de mi desvariar reciente? La inspiración, la bendita inspiración que no viene más. Nada me mueve, nada me excita, nada me motiva. Y, sin embargo, aquí está el vacío una vez más. No sé si quiero seguir sufriendo así. Quiero dar un paso adelante, ¿por qué esta repentina marcha atrás? No tiene sentido. Y todo esto que estaba guardado en mi interior, que me carcomía lentamente, como el fuego en la braza, que me impedía moverme adelante. Y toda esta catarsis, espero, deseo, que signifique un nuevo arranque.
¿Por qué todo esto?

lunes, 24 de febrero de 2014

Nemo.

Hay muchas cosas que de un momento a otro abandonan su estadía en el presente para alojarse en el pasado. Mucha gente que ya no está y que aún así la sentimos, porque todo es tan reciente, como si el aire que respirásemos no hubiese cambiado todavía. 
Y ciertamente a algunas de esas personas uno decide dejarlas de lado. Porque maduraste, porque pasaste del liceo a la facultad, porque te mudaste, porque cambiaste de boliche, por lo que sea. Esa gente con la que estaba todo bien, con la que te re divertías, con la que la pasabas genial, con quienes, en cierta forma, eras feliz. Gente que de repente vas dejando de ver, dejás de escribirles, dejás de agitarlos para salir, en fin, con quien dejás de llevarte. Y un día, ya sea una semana, un mes, o incluso un año después, te das cuenta que esa persona ya forma parte de ese pasado. Posiblemente, porque este es un país chiquito (y el mundo en general es chiquito), se vuelvan a cruzar y, posiblemente, se saluden, se pregunten al unísono "¿todo bien?", y sigan sus caminos. Y por un breve momento aquella persona volverá al presente, para irse nuevamente al pasado. 
Bueno, ahora pensalo al revés, pensá que sos vos al que dejan de hablarle, al que dejan de invitarlo para salir, al que dejan de preguntarle cómo está. A quien ignoran y eliminan de su cotidianidad. 
"Así que es así es como se siente ser olvidado".

martes, 26 de noviembre de 2013

La eternidad en un instante.

Acto seguido me quité las gafas, me recosté sobre el blanco médano y comencé a introducir lentamente mis dedos en la tibia arena. Primero fueron los de las manos, luego los de los pies. La duna se moldeaba con cada movimiento que daba, deslizándose plácidamente entre mis extremidades. Cerré los ojos y dejé que el sol bañase con su luz mi desnudo cuerpo, el suave murmullo del mar se escuchaba a lo lejos y el viento apenas llegaba a ser un suspiro. Sentí el latido de mi corazón, sentí el latido de la Tierra, y dejé que el primero adquiriera el compás del segundo. Vibrando con la misma intensidad, la energía que fluía dentro de mí empezó de a poquito a salir por la punta de mis dedos y a colarse entre los granitos de arena que me rodeaban, dejando paso a la proveniente del lugar para que inundase mi ser. Mi cuerpo no tenía ya ni principio ni fin, lo era todo y a la misma vez no era nada. 
Era como vivir la eternidad en un instante.




martes, 5 de noviembre de 2013

I try.

Partida la tierra, el abismo que nos separaba cada vez se hacía más grande. Tan grande, que mirando al otro lado ya no era capaz de reconocer tu cara desdibujada por la distancia. La soledad que me propició tu partida se sintió interminable, tanto que ya dudaba de volver a ver tu rostro otra vez. 
Afortunadamente, la felicidad, ese minúsculo rayito de sol capaz de calentar a la más desprotegida de las almas, llegó deslizándose entre tus palabras, inundando mi ser, alegrándome.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Plata.

Oh, ¡tiempo! Cómplice del olvido y eterno enemigo de la memoria, no te vuelvas en mi contra. No hagas de esta última un puñado de recuerdos inexactos y errantes. No nubles mi vista con odio, llanto y dolor. No permitas que las arenas se escurran entre mis dedos.
Detente por un instante y permíteme estar en calma. Déjame respirar, no oprimas mi pecho. No te vuelvas anacrónico. Evita que añore más aquello que nunca llegaré a vivir, que aquello que en cambio sí viví.
Y déjame, por un momento tan sólo, despojarme de todo, y que fugazmente su cálido abrazo vuelva a llenar de luz cada rincón de mi ser.
Hoy tendrías 25, ayer 21.
Y florecerás en cada en primavera.






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miércoles, 23 de enero de 2013

Cobarde.


Abro el Word. ¿Qué escribo? No sé, no me importa. Nada importa, ¿o sí? Sí, muchas cosas importan. Más de las que yo creo, más de las que quiero creer. Porque al fin y al cabo, si algo importa hay que luchar por ello, ¿no? Eso es lo que me enseñaron: persigue tus sueños, no vivas la vida que suponías vivir, vive la que realmente disfrutes, y no importa si fallas, no importa si al final el resultado no era el que esperabas, porque al menos sabes que intentaste, que lo hiciste, que quisiste, pero bueno, esta no salió, no pudiste. La próxima será. Porque el gustito ácido en la base de la garganta, el nudo en el estómago, surgen gracias a esa sensación de “y si lo hubiese probado”, “¿qué hubiese pasado si…?”.
Yo me cansé de perder oportunidades, de desaprovechar situaciones, personas, sensaciones por no tener el coraje para lanzarme del risco teniendo quizás un colchón debajo para amortiguar mi caída, unos brazos abiertos, algo esperándome. Porque al fin y al cabo, por más cliché que sea, el que no arriesga no gana.

sábado, 12 de enero de 2013

El camino de la vaca.


Un film de Joaquín Pereira.


      La historia se sitúa en el medio rural canario, siendo el título una gran metáfora acerca de la migración de la característica modalidad local de chacras a la intensiva producción ganadera, comparándose el camino recorrido por el campesino a través de años de adaptación y apropiamiento de modelos más sustentables; y el del animal sobre la tierra. Cabe destacarse que ambos caminos están marcados por una duración en el tiempo, con el mismo recorrido, de considerable duración, habiendo igual hechos significativos que lo fuerzan a este a modificarse y dar lugar a un sendero nuevo, conservando estos las características de los anteriores, hasta que el ciclo vuelve a darse.

    A simple vista puede considerarse como un simple documental, con un toque de focalización en la historia. Pero lo cierto es que actualmente son la soja y  la forestación los que han desplazado a las chacras, por ello es que al comienzo de la película tendrá el aviso de “los hechos y personajes son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia”. El público objetivo no tendrá la más puta idea de la situación agroganadera del departamento de Canelones e irá a ver el largometraje con fines educativos, al leer este anuncio darán con que se encuentra frente a un film de ciencia ficción, volándoseles la peluca y haciendo de mi creación un rotundo éxito.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Mi amor siempre estará, cuidandote.

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Qué querés?

Hola.
Hace mucho que nos conocemos, pero a veces siento como si no lo hiciéramos para nada. Y se siente extraño.
Me gustaría describirte, demostrarte cuánto sé del mundo, de la vida, de ti. Pero no, se me hace difícil, cuanto más me adentro en tus pensamientos, menos los comprendo. Ya hace 18 años, casi 19, que estamos en la misma, esa dualidad que se nos presenta cada vez que nos cruzamos. Cada vez que uno de nosotros toca la puerta del otro.
Y hace frío, mucho frío, y el mar ya casi se lo tragó todo.
Esto me recuerda a un poema que alguna vez leí, decía algo acerca del agua que llegaba, lo barría todo a su paso y luego dejaba al descubierto lo que menos quería uno ver, cuando la blanca arena de la superficie se iba y la dura roca del fondo afloraba. Tenía que ver con una amada que se había ido, así sin más, pero hasta ahí llego.Y no sólo me cuesta recordar algunos versos, también se me está dificultando mucho traer a mi mente otras cosas, como si tú te estuvieras oponiendo a ello, como si ya no quisieras hacerlo, y yo no sé por qué. Ya no duele recordar, ¿será por esto que las memorias se están desvaneciendo? Capaz, cuando ya no sirven, cuando ya no cumplen más su cometido de hacernos ver lo que pasó para así poder actuar distinto en el ahora y en el mañana, se van. Lo de los nombres siempre fue así, y ambos lo sabemos. Es muy probable que al rato de hablar, ya no sepa cómo te llamas, hasta que me lo digas de nuevo. Para luego volver a olvidarlo. Pero de tu cara no me desharé. No, las caras siempre quedan almacenadas en mi retina, como una película que no se deja corroer por el paso del tiempo. Y así, sin importar si el nombre o la cara, o la cara y el nombre, hay otras cosas que se están yendo.
Capaz es signo de que estoy creciendo, cosa que igual creo nunca haber dejado de hacer, y ya hay historias que no importa conservar. Por más de que me gustaría seguir haciéndolo. Y vuelvo a lo mismo, cada vez que noto un cambio en mí, al menos uno que me importe lo suficiente, recurro a ti. En busca de respuestas, de consejos, de una voz que me diga qué hacer, que simplemente me diga algo. Y así hoy, como tantas veces antes, me hablas en una lengua que me cuesta comprender.
Ya no tolero el frío, mejor me voy.
Chau.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Juglans.

Lo importante no es el lugar al que nos dirigimos, sino el camino que recorremos. Ya que muchas veces ese camino es el que, al final de todo, marcará cuál es nuestro destino.
Y, cuando logremos alcanzar la meta, fuese o no la propuesta al comienzo del viaje, la satisfacción de saber que llegamos, que nuestro esfuerzo valió la pena, que ya estamos aquí, nos permitirá voltear la mirada, esbozar una sonrisa y darnos cuenta lo bello, entretenido e interesante del recorrido. Y ese, ese será nuestro mayor regalo.