martes, 25 de septiembre de 2012

¿Qué querés?

Hola.
Hace mucho que nos conocemos, pero a veces siento como si no lo hiciéramos para nada. Y se siente extraño.
Me gustaría describirte, demostrarte cuánto sé del mundo, de la vida, de ti. Pero no, se me hace difícil, cuanto más me adentro en tus pensamientos, menos los comprendo. Ya hace 18 años, casi 19, que estamos en la misma, esa dualidad que se nos presenta cada vez que nos cruzamos. Cada vez que uno de nosotros toca la puerta del otro.
Y hace frío, mucho frío, y el mar ya casi se lo tragó todo.
Esto me recuerda a un poema que alguna vez leí, decía algo acerca del agua que llegaba, lo barría todo a su paso y luego dejaba al descubierto lo que menos quería uno ver, cuando la blanca arena de la superficie se iba y la dura roca del fondo afloraba. Tenía que ver con una amada que se había ido, así sin más, pero hasta ahí llego.Y no sólo me cuesta recordar algunos versos, también se me está dificultando mucho traer a mi mente otras cosas, como si tú te estuvieras oponiendo a ello, como si ya no quisieras hacerlo, y yo no sé por qué. Ya no duele recordar, ¿será por esto que las memorias se están desvaneciendo? Capaz, cuando ya no sirven, cuando ya no cumplen más su cometido de hacernos ver lo que pasó para así poder actuar distinto en el ahora y en el mañana, se van. Lo de los nombres siempre fue así, y ambos lo sabemos. Es muy probable que al rato de hablar, ya no sepa cómo te llamas, hasta que me lo digas de nuevo. Para luego volver a olvidarlo. Pero de tu cara no me desharé. No, las caras siempre quedan almacenadas en mi retina, como una película que no se deja corroer por el paso del tiempo. Y así, sin importar si el nombre o la cara, o la cara y el nombre, hay otras cosas que se están yendo.
Capaz es signo de que estoy creciendo, cosa que igual creo nunca haber dejado de hacer, y ya hay historias que no importa conservar. Por más de que me gustaría seguir haciéndolo. Y vuelvo a lo mismo, cada vez que noto un cambio en mí, al menos uno que me importe lo suficiente, recurro a ti. En busca de respuestas, de consejos, de una voz que me diga qué hacer, que simplemente me diga algo. Y así hoy, como tantas veces antes, me hablas en una lengua que me cuesta comprender.
Ya no tolero el frío, mejor me voy.
Chau.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Juglans.

Lo importante no es el lugar al que nos dirigimos, sino el camino que recorremos. Ya que muchas veces ese camino es el que, al final de todo, marcará cuál es nuestro destino.
Y, cuando logremos alcanzar la meta, fuese o no la propuesta al comienzo del viaje, la satisfacción de saber que llegamos, que nuestro esfuerzo valió la pena, que ya estamos aquí, nos permitirá voltear la mirada, esbozar una sonrisa y darnos cuenta lo bello, entretenido e interesante del recorrido. Y ese, ese será nuestro mayor regalo.




sábado, 4 de agosto de 2012

Él siempre odió las flores.

Capaz que la solución estuvo todo el tiempo frente a mis ojos y yo de necio no pude verlo. Hoy me senté frente al espejo, y vi todo aquello que durante mucho tiempo negué. 

Hay filmes en los que un personaje le dice a otro que todo va a estar bien, que todo saldrá adelante, que nada malo sucederá. Aún a sabiendas de que su línea es una mentira. 
Yo siempre preferí que me mintieras, te pedía que que me dijeras que los problemas se iban a solucionar, y vos lo hacías. A veces porque realmente lo creías así, otras porque era tu forma de no estar mal. Podemos bloquear una y otra vez la realidad, engañar a otros, a nosotros mismos, pero si hay algo a lo que no podemos evitar es al tiempo. Este, tarde o temprano, pasa. A veces llega casi al instante, y caemos rendidos, sin energía, sin poder oponernos a esta fuerza mayor, que nos empuja hacia adelante aun cuando no hay un suelo en el cual apoyarse. Y sí, duele mucho, pero ese dolor se va. El problema reside cuando todo demora más de lo debido. Cuando los meses, los años, pasan uno tras otro y el "todo estará bien" se extiende como un manto cuasi imperceptible que te rodea, te envuelve y te hace sentir mejor. Te da seguridad, confianza, te la vitalidad necesaria para volver a ponerte de pie y así poder caminar y caminar y caminar. Ya sea solo, o tomados de la mano. Pero como a todo lo que nace de una mentira, le llega su hora. Ya los griegos creían que el ser humano decía la verdad, no porque estuviera bien moralmente, sino porque era más fácil. Mentir cuesta, y mucho. Hay que elegir las palabras a decirse sabiamente, evitar la exageración, ser moderado, y luego, tener la inteligencia y memoria suficientes como para evitar contradecirse a uno mismo. Además de saber y poder cargar con el peso de aquello que ha sido erigido. Bendito sea quien cumpla con todas estas cualidades. Mas a veces mentir no es suficiente. Ya que no existen mentiras blancas, mentiras chiquitas o mentiras grandes. Todas son iguales, todas logran causar el mismo mal, todas terminan destruyendo lo que crearon. Porque lo que surja del engaño, terminará siendo consumido por este. Y desde adentro, de la forma más vil y agonizante.

Hoy contemplo lo que queda de lo que alguna vez fue. Y no puedo hacer más que bajar la mirada y pensar que, al menos yo, hice lo que pude. Y si tengo que adjudicarme algún error, será ese, haberte pedido que me mintieras.
Supongamos que volvés. Supongamos que estás aquí de nuevo. Supongamos que tu mirada se posa sobre mí, como tantas veces en el pasado, pero esta vez con un calor especial. 





miércoles, 1 de agosto de 2012

Dicen que los gatos tienen nueve vidas.

Sé que te echabas en el pretil de mi ventana sólo por conveniencia ya que sabías que era la última a la que le daba el sol durante el día, pero yo te quería igual, eras mi gata. Yo te nombré, tras una compañerita que me gustaba en jardinera de 4, la cual volví a ver muchos años después en el liceo y que rió mucho al enterarse de la noticia. Yo te asistí en tu único parto exitoso, y luego vi crecer 
a Mordelón en casa de papá, el negrito ese el cual se convirtió en otro personaje de aquellos. Yo te dejaba colarte por la ventana del baño cuando iba bien temprano antes de clases, y me hacía el boludo cuando me iba de casa y te veía acostada en el sillón.

En fin, casi trece años no son pavada, obvio que hay muchas cosas que te vi hacer y otras tantas de las que fui partícipe.
Que en paz descanses Leto, te lo ganaste.







Leticia (Montevideo, vacaciones de primavera, septiembre de 1999 - Shangrillá, 1º de agosto de 2012)

sábado, 28 de julio de 2012

Los años de perro cuentan por siete.


Hoy se nos fue un compañero.

Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre, de seguro con vos que no se equivocaron. Un Gran Danés que todos sabíamos que algo de otra raza tenía porque no podía darse un animal puro y tan inteligente. Tan noble. Una década estuviste junto a nosotros, cuando eras un cachorro tonto que se patinaba en el piso encerado de Shangrillá, cuando el invierno más crudo, en las buenas y en las malas, siempre estuviste ahí, como el más leal de los acompañantes. Vos solito tuviste que soportar a la rubia tarada de María Emila mientras cometía esas asquerosidades con vos, se arrastraba por el piso del fondo, cuando te tomaba del collar y te arrastraba a las olas y vos salías corriendo y le ladrabas para que volviera porque no te gustaba el agua de la playa. Vos te fumaste solito a esa labradora fallada. Y luego estuviste solo un tiempo, rodeado de gatos y gallinas. Y fuiste como un padre para Mordelón, de quien eras además amigo, su protector del barrio. Ningún otro felino se animaba a cruzar la reja porque sabía que estarías del otro lado esperando para ver si ahora se meterían con el escuálido negrito. Qué perrazo. Y criaste pollitos, ¡cómo te ponías con los pajaritos esos! Y un día te trajimos al campo, y te agregamos caballos, ¡y vaya sorpresa te llevaste al ver que había animales más grandes que vos! Y las vacas, las ovejas, más gallinas, los pavos, y dos perros más. Sí, Lhasa que te tenía como un referente, como el sabio del grupo. Y Patán, el shit terrier, que a excepción de un par de cachotes bien merecidos, también lo trataste bien. Y siempre estuviste ahí. Nos acompañaste de principio a fin. En todo. Y mil historias tengo para contar acerca de vos, acerca de lo protector que eras, de lo bueno. Perro al cual hasta que no se le indicaba que podía comer, no probaba bocado a pesar de estar babeándose como nunca, que nunca robaba nada. Un ejemplo.
Y por ello siempre te recordaremos Moro, amigazo del alma. Que en paz descanses, y seguí cuidando a los que están allá arriba que de seguro algo de compañía no les viene mal.



Osama Bin Laden (Neptunia, 11 de agosto de 2001 - La Chacra, 28 de julio de 2012).


lunes, 23 de julio de 2012

You should be stronger than me.

Un año sin Amy Winehouse, única en su tipo.

sábado, 21 de julio de 2012

Due.


Yo siempre te amaré Yumiko, Pati siempre te amará, PP siempre te amará, Mateo siempre te amará. Todos siempre lo haremos. Y eso no cambiará. Ni el paso de los años, ni el cambio de marea, ni siquiera si el invierno se hace cada vez más largo, gélido e insoportable bastará para hacer que este grupo de personas que te quiso desde el primer día deje de hacerlo.
Y nunca te tomaste en serio cuánto significabas para nosotros, para mí, cuán inspiradora era tu presencia, nunca fuiste capaz de reconocer cómo al entrar en cualquier habitación esta se iluminaba con tu sonrisa. O capaz que sí, y estas son nada más que suposiciones  de alguien que está en cierta forma resentido por tu egoísta acto. Pero eso lamentablemente es algo que te llevaste con vos.
Y  hoy ya están cumpliéndose dos años desde que te marchaste y nos dejaste solos en un vasto mar de sufrimiento bastándonos pura y exclusivamente de nosotros mismos para mantenernos en pie y seguir adelante. Ya un día sabiendo que no estarías más fue suficiente para que mi mundo se viniera abajo, por lo que no es difícil de imaginarse lo que han sido estos dos eternos años en tu ausencia.
La psiquiatra una vez me dijo que este era el tiempo que se estimaba para que uno viviera su duelo y estuviera de luto. Para que reconstruyera su vida y pudiera decirse que todo es cosa del pasado, que pudiera ir hacia adelante sin estar constantemente volviendo la mirada.
Y por ello es que estoy escribiendo esto ahora, en cierta forma a modo de carta de despedida. Me despido del vacío, me despido del dolor, de los momentos en los que me sentía impotente, insignificante, innecesario. Le digo adiós al sufrimiento.
Claro que siempre te recordaré, claro que nunca vas a abandonar ese lugar que te ganaste en mí, claro que volverás cuando No Doubt saque su nuevo álbum después de más de una década el próximo septiembre, pero ahora todo será distinto. Ahora puedo decir que lo he superado.

Yo siempre te amaré Yumiko, y tu huella en mí es una marcada tan en lo profundo de mi ser que nunca se borrará.

viernes, 6 de julio de 2012

It.

I've got this bitter sensation in the back of my head that still remains week after week. I feel like I want to throw up all the time. 

domingo, 24 de junio de 2012

Intento 1.


El chico y el chico se miraron fijamente.

El segundo de ellos, de cabello despeinado, cara pálida y agotada y mirada perdida, dio un paso al costado.

“Las cosas no serán así, no de nuevo”, se decía. Pero sabía que sí lo serían, que sus sentimientos volverían a verse involucrados, que su vida volvería a entrelazarse con la de otro, y que por más de que luchara incansablemente por evitar la fatídica unión, no lo conseguiría.
Mientras tanto, el primero, más bajito, de cara redondeada, y dulce y sonrojada sonrisa, sólo de disponía a observar. Hacía rato que no lo hacía. Todo alrededor suyo pasaba demasiado deprisa, y él tampoco contaba del tiempo como para detenerse a analizarlo todo. Cada segundo gastado en dedicarle una cantidad significativa de tiempo a su efímero alrededor, era un segundo menos para estar haciendo algo útil y productivo, pensaba. Aun así, esta vez era diferente.

El tiempo se había detenido, ya no había desperdicio. Era como si cada manecilla, cada número de litio, cada grano de arena, hubieran sido estatizados por alguna fuerza misteriosa que les impidiera avanzar. Las apuradas personas, la impaciente chica que siempre quería algo por más de que no supiese bien qué, el sonido del aire; todo se había visto parado.
Todos menos los dos chicos. Estos parecían estar quietos, pero por dentro cada célula de su cuerpo estaba agitándose cada vez más. El corazón presentaba una leve taquicardia, las ideas recorrían sus cabezas observando, analizando y concluyendo. Sus ojos se balanceaban de un lado a otro buscando captar cada posible detalle, hasta el más minúsculo de ellos. Ahora podía decirse que el segundo chico no era de la ciudad. Su chaqueta gris era claramente de origen extranjero, el cigarrillo que sostenía con cierto temblequeo en la mano derecha no se vendía en el país y al hablar mantenía un fascinante acento. Una mezcla de varios, a decir verdad, jamás antes escuchado por el primero.

Cada instante duraba como miles ahora. La cortada respiración de ambos era lo único que se escuchaba, a pesar de que momentos atrás el bullicio de personas agitadas, danzantes, que hablaban, reían, cantaban, gritaban, inundaba el lugar.

Nada era como parecía.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Mysterious Skin.


 And as we sat there listening to the carolers, I wanted to tell Brian it was over now and everything would be okay. But that was a lie, plus, I couldn't speak anyway. 
 I wish there was some way for us to go back and undo the past. But there wasn't. There was nothing we could do. 
 So I just stayed silent and trying to telepathically communicate how sorry I was about what had happened. And I thought of all the grief and sadness and fucked up suffering in the world, and it made me want to escape. I wished with all my heart that we could just leave this world behind. Rise like two angels in the night and magically... disappear.





lunes, 21 de mayo de 2012

I need you to need me.