domingo, 30 de octubre de 2011

Y florecerás en cada primavera.

Ya lo negué.
Ya te mandé a la reverenda mierda por pendeja idiota y egoísta.
Ya visité a la "genia del reloj que mira al sur".
Ya lloré y sentí un dolor inconmensurable, todo el tiempo.
Y, por fin, ya acepté todo y logré salir adelante y vivir con ello.

Y se añora más aquello que nunca se llegará a vivir, no lo que en cambio sí se vivió.

Felices 23 Yumi.

jueves, 29 de septiembre de 2011
















-Hola.
-Hola.
-¿Cómo estás?
-Bien, ¿y vos?
-Bien.

sábado, 10 de septiembre de 2011

I'm in the quicksand.


"Life fucks up all". Eso es algo que vengo escuchando desde hace mucho tiempo, pero siempre creí que eran cosas que decía gente al pedo y sin mucho sentido en su vida. Pero no, me equivoqué. Es cierto, la vida sí nos toma el pelo y nos fuckea a todos.
El asunto es que por fin conseguí algo que venía persiguiendo desde hace mucho, mucho tiempo,  a veces incansablemente, otras con el mínimo gasto de energía, pero que básicamente aspiraba a obtener de una forma u otra. Sin dar más vueltas, conseguí ese viaje a Europa por el que había dado millones de vueltas.
Por otro lado, otra cosa a la cual ansiaba mucho era poder establecer una relación con alguien. Y lo hice, lo hicimos, con nuestras peleas y reconciliaciones, con nuestros planes a futuro y para el fin de semana próximo. Logramos un relación, con nuestros altos y nuestros bajos, a veces pasándola genial, otras no tanto, pero lo hicimos. Y de esa forma logré, gracias obviamente a mi novio,  dejarme de joder, sentar cabeza, no romper más las bolas. Y ser feliz, sí, estar con Pablo hace que yo me sienta  y sea feliz.
Entonces, de pronto, cuando todo está más que bien, me llega una noticia como esta y la verdad es que lo único que siento es que hay alguien sentado, mirándome y riéndose de mí. Sé que es una de esas leyes naturales, esas que dicen que uno pasa vacío por mucho tiempo y que de pronto llega todo lo que esperaba de una. Bueno, acá es así. Y es una situación de porquería.
¿Y Pablo?, me preguntó una persona. ¿Y Pablo?, me preguntó otra. ¿Y Pablo?, por tercera vez me hacían la pregunta, esta vez una amiga. “No sé”, es todo lo que alcanzo a poder decir. Porque la verdad es que no sé qué más decir. No sé qué pasará, que ocurrirá, que se dará. Y tampoco quiero andar pensándolo ahora, ya que para mi partida, faltan como mínimo, seis meses.

And that's basically why I am in the quicksand.

lunes, 22 de agosto de 2011

Trabajo para filosofía de tercero de bachillerato. La Economía y los Recursos Naturales.


Immanuel Kant fue un filósofo alemán de la Ilustración. Es el primer y más importante representante del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal. En lo que respecta al ámbito gnoseológico, es la síntesis entre el racionalismo cartesiano y el empirismo inglés. Mientras que por otro lado, la Ética Kantiana, fue una ética universal, que pretendía abarcar a todos los seres humanos.

La ética de Kant (s. XVIII), es una ética racional y a priori. Esta carece que de contenido, nos dice qué debemos hacer. Lo importante es cómo debemos actuar frente a los demás, lo individual y subjetivo no importan. De aquí se desprende la pregunta central: “¿Qué debemos hacer?”, en la que encontraremos conceptos como el de máxima (pensamientos que guían mi conducta), imperativos categóricos (aquellos que mandan a hacer algo incondicionalmente) y justicia, entre otros.
“Debes (o no debes) hacer x”, esta es la estructura de los imperativos categóricos (llamados así ya que no dan lugar a dobles interpretaciones). La razón que guía estos mandatos es la propia humanidad del sujeto al que obligan, debemos o no debemos hacer algo porque es propio del sujeto hacerlo o no. Actuar por miedo al qué dirán o por no ser castigados supone “rebajar la humanidad” de nuestra persona y actuar de modo legal, mas no moral. El principal rasgo del imperativo categórico es la universalidad. Cuando un pensamiento nos lleva a una conducta que no es universal (por ejemplo robar), corregimos esa máxima para que tenga valor moral, o sea, para hacer lo correcto. La felicidad para Kant, viene si hacemos lo que debemos hacer o cumplimos con nuestro deber.
Encontramos entonces tres formulaciones de los imperativos categóricos:
1.                Universalidad. “Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”. Esto quiere decir, que sea aplicable a todos los seres humanos.
2.                Se refiere a los seres que son fines en sí mismos. “Obra de tal modo que trates la humanidad en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y no como un medio”. Sería en general, no usar a la gente como medio para fines que nos benefician.
3.                Legislación Universal en un Reino de los Fines. “Obra por máximas de un miembro legislador universal en un posible Reino de los Fines”. Es el imperativo que lleva la Ética de Kant a través del tiempo. Este imperativo nos dice que lo que hagamos en el presente tiene que tener consecuencias positivas en el futuro. La vigencia de la ley moral debe contemplar el futuro.
Estos tres imperativos son a conciencia, nadie obliga a que se cumplan. Si cumplimos con los tres, se puede decir que actuamos razonablemente, o sea, usando la razón actuamos bien.
El bien para Kant sería actuar con buena voluntad. Cuando actuamos de acuerdo al Bien Moral (actuar con autonomía o voluntad), llegamos a la felicidad.
Básicamente, lo que el filósofo hace, es apostar por la humanidad, por el ser humano, por el individuo. Él vivió en una época de revoluciones científicas, de descubrimientos que salvaban millones de vidas, de esperanza. El Siglo de las Luces, se caracterizó por ser antropocentrista, el hombre era el que importaba, el que facultaba leyes, tratados, normas, el que escribía códigos del ciudadano. Por ello para Kant, toda la responsabilidad de ejercer correctamente su poder, es pura y exclusivamente de él mismo.

En el video presentado, se plantea la disyuntiva entre la economía y los recursos naturales. Las consecuencias de la explotación desmedida de los recursos naturales, entre las que encontramos el despoblamiento y desmonte por cultivos, la proliferación de minas que ponen en peligro las reservas de agua. Se manejan las posturas de cuatro personas, entre ellos filósofos, intelectuales, estudiosos de la realidad de la Argentina que hablarán sobre los recursos naturales, cómo hacer para extraerlos de un modo sustentable y que nos permitan a todos vivir mejor. A su vez, se alega que las políticas regionales respecto al tema son extractivas, que merecerían mejor atención y una planificación más adecuada.
A su vez, se plantean problemas como el envejecido pensamiento acerca del tema, la gran escala de los emprendimientos que implican el avallasamiento de las economías y las poblaciones en las que estos se instalan. En lo que respecta a la minería a gran escala, se la trata de “una suerte de figura extrema ya que condensa en ella devastación institucional, al depender de un marco jurídico antiguo, es una expresión de saqueo de los recursos naturales y por supuesto del deterioro ambiental”. A su vez, en el caso argentino, se observa que la megaminería se encuentra en zonas de cultivos de cítricos o en zonas áridas o semiáridas, donde el mayor impacto es la amenaza de las escasas reservas de agua.
Por último, Sergio Tederovisky, de la Agencia Ambiental de La Plata, termina afirmando que bajo estos términos la economía no es sustentable. Que jamás se podrá llegar a ese equilibrio que algunos proclaman, ya que el pensamiento está mal. Lo que se estila a pensar es que la naturaleza es algo adónde el hombre va y saca, y extrae lo que necesita, y ese pensamiento no ha sido logrado modificar, por eso lo del desarrollo sostenible, que es el que “satisface las generaciones presentes y con proyección a las generaciones futuras”, es hermoso como concepto, pero es falaz.
En resumen, lo planteado por los pensadores en el programa de TN es que nos encontramos frente a una situación en la que se están viendo peligrados los recursos naturales, debido ya sea a las necesidades que avanzan o la economía que no puede valerse de otro método de extracción para mantener su sustentabilidad.

Frente a todos estos planteamientos, bajo la órbita de la ética kantiana, lo primero que se debería hacer es analizar las máximas aquí planteadas. Entre ellas encontramos: “explota los recursos naturales hasta agotarlos, sin importar las consecuencias”, “toma de la naturaleza lo que necesites, sin devolver nada a cambio” o “si el modelo de extracción de los recursos no es redituable para la economía, entonces debe de aplicarse uno que si lo sea, a pesar de los que consecuencias que pueda traer aparejado”, entre otros. Kant afirma que para poder llevar a cabo un máxima en la práctica, primero debemos de ponerla a prueba. Si esta es capaz de ser universalizada, o sea, que puede ser aplicada por todos los seres humanos, entonces está correcto utilizarla. Ahora bien, el problema aquí es que si el pensamiento que guía la conducta de la población mundial es el de agotar los recursos naturales, tomar de la naturaleza lo que se quiera o llevar a cabo actividades solo redituables económicamente pero con un gran impacto en el medio ambiente, entonces el camino a seguir es escabroso y no conduce a nada bueno. A simple vista no más, y sin requerirse mucho análisis, uno se da cuenta que estas máximas no pueden ser generalizadas, por lo que basándonos en un pensamiento kantiano, deben de ser descartadas por otras, como pueden ser: “explota los recursos naturales, teniendo en cuenta el impacto ambiental que pueda llegar a darse”, “toma de la naturaleza lo que necesites, retornándole algo equivalente” o “no solo te bases en las ganancias económicas, sino que también fíjate en la ganancia/pérdida ambiental”.
Yendo un paso más adelante, cuando nos referimos a la implementación de los imperativos categóricos, volvemos una vez más a la universalidad. Aquí encontramos que en ciertos casos, como el de la minería a cielo abierto, esta es una práctica que no debe de ser universalizada, ya que si todos los seres humanos la practican en todo el mundo, los niveles de contaminación serían altísimos y ciertas consecuencias irreversibles. Una solución muy clara sería la no implementación de este tipo de minería, siendo cambiado por otras formas menos contaminantes y agresivas, así como también una toma de conciencia a nivel jurídico para que se implementen medidas de control.
El ejemplo en el caso del segundo imperativo categórico, que se refiere al no uso de otros hombres como medios para nuestros fines, esto se plasma claramente en la “sojización” planteada por el Jorge Rolli, que habla de cómo el cultivo de la soja, algo muy positivo para personas pertenecientes a ciertos bloques progresistas, implica el movimiento humano de muchas personas del campo a la urbe, teniendo que abandonar su estilo de vida y siendo forzadas a acostumbrarse a otro, que no necesariamente tiene por qué gustarles. Aquí el ejemplo no puede ser más claro, con el fin de la producción de esta leguminosa para diversos usos, se están viendo afectadas poblaciones enteras, que quedan en el inmiscuidas en todo este asunto sin siquiera ser consultadas.
Y cuando nos referimos al tercer imperativo, llegamos a un resumen de todos los temas planteados anteriormente. Los métodos de explotación planteados, las prácticas desmedidas, la nula conciencia en lo que a políticas ambientales se respecta y el poco interés en las poblaciones afectadas, trae aparejado nada más y nada menos que un futuro poco favorable y un egoísmo por parte de los presentes frente a lo que los que vienen tendrán que enfrentar. En el tercer imperativo categórico Kant afirma que hay que obrar por máximas de un miembro legislador universal en un posible Reino de los Fines, que se traduciría en actuar responsablemente en el presente, para que no haya consecuencias que repercutan desfavorablemente en el futuro. Todas estas actividades que estamos realizando hoy en día son claramente sin tener en cuenta lo que pueda ocurrirles a los que vengan. Aquí es donde la más clara solución es el "desarrollo sustentable (plateado anteriormente como algo falaz e imposible de realizar), el cual satisface a las generaciones presentes y se proyecta a su vez en las generaciones futuras”.

A pesar de que algunas propuestas no sean vistas más que como meras utopías para algunos, el planteamiento es sencillo. Si no actuamos ahora, corrigiendo nuestras máximas y siendo más solidarios frente al legado que le estamos dejando a los demás, seremos nada más y nada menos que la peor generación existente en la historia de la humanidad. Y por más de que Kant haya apostado por el ser humano como ser racional, que es capaz de corregir sus errores por el simple hecho de tener conciencia de ello, creo que se ha demostrado que hay que hacer algún otro tipo de “click” como para tomar conciencia. Hay dos frases que me parecen muy pertinentes de traer a colación, la primera es que al fin y al cabo el ser humano solo reflexiona sobre lo que hace y sobre las consecuencias de ello una vez que se encuentra al borde del abismo y está a un paso de caer. Y la segunda es de la película “The Day After Tomorrow”, donde se plantea que por más caro que le cueste a la economía mundial la preservación de la naturaleza y la correcta explotación y utilización de los recursos naturales, tiene que actuarse ahora. Ya que sin agua, sin suelo fértil, sin flora y fauna, sin recursos naturales, en resumen, sin Tierra, tampoco habrá una economía.

Joaquín Pereira.

Megaminería a cielo abierto.

jueves, 11 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

Cinq mois.

Hace un tiempo se me acercó mi vieja mientras me lavaba los dientes y, con cara desalentada, me preguntó si a este lo conservaría. Como en realidad "este" dormía en mi cama, o al menos eso es lo que yo pensaba, le dije que no sabía, pero que tal vez sí porque era lindo y me caía bien. Bueno, hoy ya van a ser 5 meses de esa prefunta, y creo que no hacen faltas palabras para darle una respuesta.

Por cierto, no son cinco meses de novios, son cinco meses desde la primera vez que nos besamos (según algunos por iniciativa de él, según yo por la mía) y que bueno, no paramos de hacerlo (:

Te amo Pablin, for real ♥
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jueves, 21 de julio de 2011

The healing game.

Mirar para atrás. Dar vuelta la cabeza y observar los pasos dados, las relaciones tejidas, las perdidas, los caminos recorridos, ya sean largos, cortos o sinuosos, los callejones que te hicieron dar vuelta atrás y comenzar de nuevo, las rutas evitadas y los senderos andados una y otra vez en busca de algo que no siempre estuvo muy claro qué era.

Mirar para atrás. Fijarse en qué se hizo bien, en qué se pudo haber hecho mejor, en qué se hizo mal y en qué directamente no se hizo nada. Hacer una vista panorámica, y luego otra más detallada, y observar cómo hay ciertas cosas que nunca fueron concretadas. Querer revisarlo todo de nuevo con el objetivo de arrancar de nuevo y esta vez hacerlo mejor, o al menos bien. O tal vez no querer  hacer nada, y simplemente verlo todo por curiosidad, por el simple hecho de mirar.

Mirar para atrás. Ya por tercera vez, y en esta oportunidad quién lo hace ya es porque algo quiere obtener. Ya sea la satisfacción de comprobar que todo fue hecho como se debía, por la necesidad de saber qué se hizo mal y como se podría enmendar, o por el contrario con el fin de volver a la mente viejos recuerdos que te ayuden a apaciguar males del presente.

Mirar para atrás. Algunas personas son expertas en ello, otras lo hacen de tanto en tanto sin un objetivo fijo, y hay también un grupo que prefiere evitarlo, ya sea por el dolor que ello le causa o por la indiferencia que le genera.

Mirar para atrás. Hoy yo miro para atrás, miro un año en el pasado y veo a un adolescente que consideraba que nada malo pasaría, que otros incidentes de la misma índole ya habían ocurrido, y que este no era ajeno a los demás. Que era una estupidez, que mañana todo iba estar bien, que con una con una ducha todo se solucionaría. Miro a un joven ingenuo. Uno de esos que llevan el verso “every little thing, it’s gonna be alright” tatuado en la frente, y que no aceptan otra cosa por verdad. Miro a alguien que ni siquiera se preocupaba demasiado por la situación, ya que no exigía preocupación alguna, y tan es así que con la misma actitud con la que atendió aquella llamada, fue con la que la cortó. Y siguió estudiando para algún difícil parcial que lo atormentaría días después. Actitud con la que llamó a su mejor amiga para contarle la desagradable noticia, pero no con aires de sufrimiento, más bien con el pensamiento de que era un hecho solucionable, y que pasada esa noche, se solucionaría. Y pasó esa noche, y a la tarde siguiente, cuando otra vez la llamada internacional se realizó, todo estaba mejor. “Está mejorando”, me dijeron. Y así era en realidad, todas las pequeñas cosas parecían estar bien.

Mirar para atrás. Avanzar dos días y que tu mundo se desmorone a tus pies. Que la esperanza muera con otro llamado. Que el sufrimiento más grande jamás imaginado inunde tu ser, con la fuerza con la que una ola del Pacífico arrasa poblados enteros en cuestión de segundos. Así, tan así como lo escribo. Te hallabas otra vez estudiando, esta vez el día del parcial de filosofía había llegado y en cuestión de horas te enfrentarías a la hoja en blanco que deberías de llenar con cuantos conocimientos habías podido aprehender en las clases anteriores. Y por supuesto dejaste tus libros y cuadernos al costado de la cama, te acostaste y no hiciste más que llorar. Derramaste las lágrimas más reales que jamás te hubieras imaginado, esas que nacen en los más profundo de tu ser y que vienen cargadas de los más dolorosos sentimientos.

Mirar para atrás. Y ver cómo pasó un año entero, de Julio a Julio, de 21 a 21. Ver, o más bien sentir cómo se apagó una luz en tu vida, en la de tu familia, en la de una madre, en la de una abuela, en la de una amiga. Ver como ese foco indispensable en el sendero que tú transitas día a día se extinguió, dejando parte del camino a oscuras, sin posibilidad de ver nada, de sentir nada. Ver como las andanzas de tu vida se vieron de pronto interrumpidas por un bache imposible de rellenar, imposible de tapar, imposible de pasar sin mojarte los pies. Pero a su vez ver cómo te rodeaste de personas muy cálidas, muy afectuosas, muy amables, y tan indispensables como aquella que perdiste, que te ayudaron a surcar ese pozo en la calle. Individuos a los que les debes mucho, a algunos más, a algunos menos, pero sin los cuales todo hubiera sido casi que imposible de hacer.

Mirar para atrás. Extrañar, añorar, desear, sufrir, llorar, quedarte sin palabras, sonreír como ella hubiera querido.

Mirar para atrás. Detener la mirada, expresar una mueca que tal solo tú entenderías, volver a girar la cabeza, mirar para adelante y seguir. 

Mirar para atrás. Saber que cualquiera fuese la razón, ahora está en paz.

martes, 19 de julio de 2011

J'ai tué ma mère.

 A veces llega un momento, ya sea una ruidosa tarde en un parque, una mañana soleada al regreso de un boliche, o una noche lluviosa después de ver una película en tu habitación, en el que te das cuenta de algo.

A veces esa revelación no es más que una falsa epifanía y todos los grandes pensamientos que maravillosamente llegaron a tu mente no son más que ideas sin sentido, sin principio ni fin, que te conducen a delirar y a pensar en utopías, en tierras lejanas que solo gracias a tu imaginación eres capaz de explorar y que en cuanto llega la hora de darse cuenta de que tan solo estabas soñando despierto y que todo no era más que una fantasía, terminas hundiéndote muy profundamente, en un océano oscuro y solitario.
Pero a veces, esa lamparita que sorprendentemente se encendió e iluminó cada rincón de tu cabeza, existe, es real. Y te impulsa, te impulsa a querer actuar, a querer hacer cosas, a querer realizarlas, a querer obrar, trabajar, crear, realizar, construir, efectuar y cuantos verbos más que indiquen llevar a cabo una acción se te ocurran. Te encuentras en un punto en el que te das cuenta que el cambio tiene que ser ya. La espera terminó, y por más que te parezca que puedes quedarte un minutito más en la cama antes de levantarte, no es así. Ya que si no saltas de la cama en el preciso instante en el que suena el despertador, estás frito.

Y es impresionante como ver una película que te recomendó tu novio te toca. Y por más de que al final diga: “Toute ressemblance avec des évènements réels ou des personnes vivantes ou décédées ne peut être que fortuit” (la versión en francés del texto que aparece al principio de la comedia que avisa que todos los hechos y/o personajes siguientes son ficticios, y que cualquier relación con la realidad es pura coincidencia), tú te sientes identificado. Mucho. Reitero, es impresionante como la trama de tu vida, de tus relaciones humanas, se vea tan íntimamente plasmada en la trama de un filme. El uso de palabras extravagantes, subir el tono en discusiones constantes y sin sentido, el amor por escribir, la homosexualidad, la capacidad de no entenderte ni un poco con ella, imaginarte que agarras la vajilla y la arrojas por los aires con el objetivo de que impacte en el ventanal, pero no hacerlo, que hoy te diga que sí, y que luego se olvide por completo de la conversación, que todo quede en un “veremos”, y que nunca se vea, odiarla con toda tu alma, decirle que la quieres, pero aun así odiarla. Y como estas un millón de cuestiones más que ocurren en la cotidianeidad de una relación madre-hijo cualquiera, pero que en este caso es impresionante, digo por tercera vez ya, la similitud.

“La quiero, pero no es el amor de un hijo. Es extraño. Si alguien le hiciera daño mataría a esa persona. Pero a la vez conozco a cientos de personas a las que quiero más que a mi madre. Es bastante paradójico. Eres incapaz de querer a tu madre, pero no eres capaz de no quererla”.

Creo que no hay mejores palabras para describir lo que me pasa, lo que siento en realidad. Ese continuo intento por salvar la relación, y esas continuas frustraciones que ocurren cada vez. Y quisiera poder hacer algo, pero ya no puedo. Ya todo escapa de mis manos, y a pesar de cuanto quiera, de cuanto haga, there’s no turning back. Ya que, como me introdujo el término un amigo de mi padre hoy a la tarde, yo ya maté a mi madre.


Porque son las 2:23 de la mañana. Porque escucho “Back to December”. Porque no puedo dormirme. Porque hace frío. Porque afuera ya no llueve. Porque mañana tendré que estudiar. Porque apagué la computadora. Porque me fui al living a tomar agua al lado de la estufa. Porque volví, prendí la pc y escuché dos canciones. Porque la extraño más que nunca. Porque acabo de ver una película que me dejó pensativo. Porque trataré de dormir. Porque trataré de soñar.

miércoles, 13 de julio de 2011

Te ibas.

Te rodea, te sigue.

Está ahí, pendiente.

 A veces avisa y la visita está más programada que la cita con aquel especialista de la salud con el que tienes veintiocho días de espera hasta la consulta. Otras veces llega casi en la hora, como ese tío que nunca sabes si irá o no al asado del domingo y llega a las dos de la tarde, cuando ya está todo el mundo por sentarse  a la mesa, con una botella de vino y postre.  Y a veces también, perdón, mejor dicho la gran mayoría de las veces llega, no pide permiso, pasa, y se instala. Estabas viendo una serie de adolescentes ingleses en la madrugada de un martes, oíste tal canción, y cae. Volvías del interior en el ómnibus y también, suena aquella de los fuegos artificiales y vaya a saber uno que tan rebuscados tienes tus pensamientos que también se te presenta. Ves una película, aparece, vas al liceo, aparece, ves las nubes, aparece, sales a comprarte ropa, te tomas el ómnibus al liceo, escuchas tal o cual canción, piensas en nada, aparece, aparece, aparece y aparece. Es como que no quiere caer en el olvido, no. Pero de lo que no se da cuenta es que nunca jamás lo hará. Estará tan presente como el primer día, como el segundo, como aquella vez al mes, y como ahora, que ya va a ser un año. No es tan fácil, no. Al menos no para mí. Aún no he adquirido la capacidad de borrar mis memorias, de olvidar un pensamiento, o al menos de obviarlo cuando se materializa en mi mente, y no creo que quiera hacerlo.

Es lindo recordar, en cierta medida. Mientras que uno pueda seguir para adelante, ¿por qué no tener en cuenta lo pasado? Es más, es hasta necesario acordarse de lo acontecido, ya que eso es lo único que mantiene viva a la memoria.

Así que llegó, y otra vez no aviso que iba a venir. Pero para esta vez yo ya estoy preparado, como cuando uno llega a casa de su abuela al mediodía sin avisar y te está esperando con una milanesa recién hecha, como si supiera que ibas.

Me atrapó la noche, me atrapó sensible, melancólico, nostálgico, y no pude más que escribir esto. Ya que como dije antes, ya va a ser un año. Y un año no es poco, por el contrario, un año es mucho más de lo que generalmente se percibe. 

viernes, 8 de julio de 2011

L'orange.

Acabo de volver de Carmelo, de mis vacaciones de Julio. Fueron cuatro sencillos días en casa de mi suegra, con una ocasional ida a la playa a tomar grappamiel y arrojar deseos al mar, los cuales disfruté muchísimo y me hicieron muy bien.
Por primera vez pasé durante más de 72 horas de corrido con mi novio, siendo la primer persona en ver al levantarme en la mañana, teniéndolo a mi alrededor durante todo el largo del día y también siendo al último al que le deseaba dulces sueños.
Fue una experiencia interesante, ¿por qué no didáctica?, en la que me di cuenta que uno puede volverse adictivo irse a dormir con alguien todas las noches. Pero que también no estoy acostumbrado a estar con la misma persona todo el día, todo el tiempo y que puede ser algo muy irritante para ambos.
En fin, ya será tanto tiempo juntos que lo raro será  no irnos a la cama juntos.
Por ahora soy feliz con él, y me gusta como está todo, a pesar de que como en cualquier pareja, ocurren series de eventos desafortunados.
"I'm very friendly but I also have my bad times".

sábado, 2 de julio de 2011

Blumen.


Heute könnte der Tag sein! Die Sonne scheint, die Vögel singen, Schmetterlinge fliegen, und du bist hier bei mir, in meinem Herzen.